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Microcuentos

Sueños de una casa
El árbol de la plaza siguió creciendo hasta que fue interrumpido por unos cables; a la semana siguiente ya no había árbol ni tampoco los sueños de la nueva casa en las alturas de un niño pequeño.
El profesor desconsolado
En la mañana fue que lo vi, estaba en su escritorio, parecía que no había dormido en su casa, se le veía muy avergonzado, y parecía que algo se lo comía por dentro, pero aun así no me preocupe mucho, pues no quería entrometerme. Más tarde fui a mi clase de literatura y redacción, fue entonces que el profesor le pidió disculpas frente a toda la clase al único ganador de Santiago en 100 palabras, pues con el mismo micro cuento, había sido el único también que se sacó un rojo.
El circo
Recuerdo perfectamente la primera vez que vi artistas de circo; hacía calor pero recuerdo que el malabarista tenia aún más calor que yo, ya que su actuación era con fuego; habiendo terminado su número, vi a unos payasos, no me reí mucho pero igual los disfrute; luego llego un mimo que lo hacía muy bien; y finalmente,  para cerrar, llegaron unos bailarines de cueca. Terminada la función me baje en el paradero que me correspondía y llegue a mi casa.
El hombre rico
El hombre rico usa un cañón como despertador; no tiene un horario de trabajo, él trabaja cuando quiere pero aun así nunca llega tarde a trabajar, ni tampoco malgasta un minuto de su trabajo; el hombre rico es vendedor, el único en su empresa de venta de productos ya que si contratara más gente tendría que pagarles y perdería dinero.; el hombre rico después de trabajar va a regalonear con sus riquezas y siempre que cuando llega todas le sonríen, y le preguntan ¡¿papa, papa, como te fue?! Y le responde a sus cinco hijas ¡bien, vendí 50 parche curitas!
La vejez
El viejo vive en un departamento chico, en el que se escucha todo lo que dice el vecino y sigue agrietado por causa del terremoto del 2010; el viejo pasa las tardes en su balcón preguntándose donde estaría ahora si hubiera tomado esa píldora que le regalo su amigo antes de dar la PSU.

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Bienvenida

12 de Diciembre en el Colegio Tabancura Hace calor y el año ya casi termina. El timbre resuena estridente por cada pasillo del colegio y treinta y seis alumnos entran en tropel para rendir el examen mas temido del año: física específica. Los treinta y seis transpiran helado y están muy nerviosos, piensan en lo poco o mucho que estudiaron, en como están a punto de empezar las vacaciones, o de como, por culpa de este examen, no entrarán a la universidad. Siguen caminando hacia la sala, pero, en un instante, dejan de ser treinta y seis y pasan a ser treinta y cinco... Uno de ellos ha escapado despavorido, sabe que le irá pésimo y decide que no vale la pena entrar a la sala... En un momento de distracción general, el alumno, nuestro alumno, corrió desesperadamente a las salas de entrevistas. Cuenta la leyenda que este alumno, cuyo nombre prefiero no revelar, entró en las salas y producto de un largo año de estrés escolar, cayó rendido en uno de los sillones. Nadie recuerda que sucedió...

Final

Por lo menos, quedé tranquilo. Había hecho todo lo que estaba al alcance de mi mano pero igual no se logró lo que quería, lo que queríamos. Me tendré que adecuar al nuevo presente o simplemente tomar el primer vuelo al otro rincón del mundo, esa idea me sedujo más... Agustin Eguiguren

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