Me fui a Valparaíso. Primera vez que voy al puerto. Arrendé una casita en el cerro Concepción. No te vayas a vivir ahí. Quiero seguir mis sueños de artista. Valparaíso era una postal. Bajo del bus. La postal está roída: calles malolientes, marineros ebrios en las esquinas, grafitis panzerinos en cada muralla que algo tenía de espacio. Neftalí... ¿cuánto te pagaron?
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