Llevaba mucho tiempo buscándolo. Un día simplemente desapareció. No le dijo nada a nadie. Hace ya cuatro años que estaba intentando ubicar su paradero, pero sin los más mínimos resultados. Fue como…si se hubiese esfumado. No podía dejar de oír en mi cabeza la última petición que hizo mamá antes de morir. “Por favor, encárgate de él”. Y a pesar de que él, mi hermano, ya estaba completamente perdido, le juré a ella que lo haría. Pero su muerte no hizo más que empeorar las cosas. Él recayó en una profunda crisis y sus excesos empeoraron. Se hacía evidente al solo mirarlo a los ojos. Cuando iba a visitarlo después del trabajo, rara vez lo encontraba en su departamento. Pero yo tenía sus llaves, y al entrar me encontraba con botellas tiradas por el suelo y cajas de pastillas desparramadas sobre la mesa. Siempre cuando me encontraba ahí, parado entre el marco de la puerta, atónito, se me acercaba un tipo de ojos rasgados. “¿Sabe usted dónde estar él?” “No, creí que estaría aq...
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