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Mostrando las entradas etiquetadas como Juan Diego Alliende

La aldea de Merlín (crónica)

La aldea de Merlín Existen en Chile lugares alejados, ocultos y misteriosos. Tenemos esquinas minúsculas en dobleces del mapa en los que se elevan suplicantes hogares al cielo. En las más recónditas de esas colonias de humanidad se produce un fenómeno hermoso de percibir, y es que al mismo tiempo que se levantan casas y se clavan tablas, se teje una red, un ambiente de fantasía, una frontera de misticismo casi palpable. Una de esas mágicas localidades es Caleta Tortel, a quien tuve la suerte de estrechar la mano un día en que la lluvia sureña hacía florecer sus más íntimas leyendas. Un ejército de lengas melancólicas guarda la entrada al reino del famoso puertecillo, lengas sumisas al interminable bombardeo de las nubes, lengas que dejan pasar indiferentes el frío paso del tiempo y lengas que han llorado cientos de penas e incendios por sus hojas. Pareciera que cuando uno se va acercando a Tortel llega la hora de cruzar un portal, una vez al otro lado nos visten de testigo, y c...

Torres del Paine

Torres del Paine Va un hombre, camina Sube Da la espalda al triunvirato Y entra por su ventana Un cuadro, un tablero de ajedrez Exótica geografía y una copa derramada Cicatrices caprichosas que se niegan a tener el color de un río El baile de las lengas La danza de los ñirres Y la siembra de cuencas que mezclan el color y el agua No cabe en él el misterio No cabe en él la magia Sobrecogido, salen de su boca estrellas, Galaxias de imposibles inconexos Pero no palabras No sabe cómo usarlas ante las trillizas El día que Poseidón clavó su arma, ahí quedaron El día que se encarnó en roca la santa trinidad, ahí quedaron El día que cayó el cinturón de Orión, ahí quedaron El día que acaben no existe, ahí quedaron Elegantes, damas del paraíso Esbeltas, amantes del viajero Petrificadas, firma del pasado Imperecederas, humillación del esclavo Centinelas eternas, mirada en el horizonte Guardianas infranqueables, equilibrio del santuario Catedrales impetuosas, estam...

La vida es prueba

La vida es prueba, la prueba es sueño Los párpados de Juan parecían haber levantado una huelga ese miércoles en la mañana, la noche anterior se había quedado leyendo a Calderón de la Barca hasta altas horas de la madrugada, y ahora más que nunca le parecía que la vida era sueño. La repetición de la alarma interrumpió sus pensamientos e invadió violenta sus oídos, casi malévolo, el sonido chirriante se fue escabullendo dentro de su cerebro como una miserable rata, rata que buscaba teñir su existencia con un color igual de miserable. Casi inconciente, maldijo al Juan del ayer que decidió poner el celular lejos de su cama, lo que le había parecido una magnífica idea para obligarse a despertar y pararse, se tornaba ahora en la maquinación perversa de un demonio que deseaba subyugarlo bajo el peso de la irritación. El ruido era agresivo, traidor, hiriente. No se detenía, perseveraba en su ataque, terco como él solo, daba la impresión de querer burlarse de la inmovilidad de un Juan indef...