Con un revólver en la mano apuntando hacia su víctima, Jaime no ponía estar más contento. Llevaba mucho tiempo deseando hacerlo, el dar por terminado la vida de alguien por mano propia. Tan solo tenía que esperar un solo gesto de Diego para apretar el gatillo. La ansiedad le recorría todo el cuerpo, "¿cuánto habrá pasado, dos minutos?", se preguntaba. Pero ni siquiera pasaron dos segundos. "Rayos, ¿Porqué se demorará tanto el Diego, si me dijo que no se demoraría más de cinco minutos? Ya llevamos diez. "¿Acaso lo estará haciendo de adrede? Él sabe lo importante que es este momento para mí. Sabe que llevo deseando hacer esto desde que era un niño. Vamos, cálmate. Quizás no cayó en la cuenta de que necesitaría más tiempo para terminar de hablar. Total, es su ex polola. Sí, eso debe ser". Sin embargo, no pasaba nada, el Diego seguía tranquilamente hablando, mientras que Jaime se llenaba de impaciencia. "Ahora sí, me dijo que si se demoraba más de veinte mi...
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