Despierta la ciudad, la gente sol desayuna colegio se engalana con ropajes rojos y dorados toques ladrillosos adornan el establecimiento el Sol penetra el lugar como un árbol el colegio el pelo se lava y su rostro refriega Los auxiliares auxilian el osario escolar la mugre elevan a su fin y pulen cada rincón se pasean de un lado a otro preparando el escenario sacan de sus cuevas escobillones y trapos calman con sus instrumentos la sed del piso Los profesores empiezan a llegar en animales metálicos algunos y otros en círculos se arreglan su armadura y su penacho lustran no sea que se ensucie al pelear por el silencio cuadernos llevan, espadas en el vientre traen Los alumnos a llegar empiezan traen cortes de distintos sabores y ropas congruentes algunos demorados van otros al son de una sinfonía camellos algunos otros leones y no faltan los niños Miguel el común y corriente, atravesó el umbral del yugo saludo al toqui y también a los c...
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