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Mostrando las entradas etiquetadas como Guillermo Vial

Sueño cumplido

Sueño cumplido Es de madrugada y un hombre va caminando por el malecón del puerto. Aunque sus rodillas le pidan ir por el ascensor, debe subir las escaleras…Jefe, está en mantención. Llegando a la entrada muestra su identificación y se dirige a la grúa… Debe llegar a la cabina de mandos. Pedales, palancas, botones, manillas… y un buque vacío para cargar. El sueño de cualquier niño. Guillermo Agustín Vial U.

Silencio en la cordillera

Silencio en la cordillera Hay veces en que la naturaleza se comporta de manera extraña. Pero no se preocupen, es solo con algunas personas. Hace un par de años me encontraba solo en un campo en medio de la cordillera de los Andes, en Chile, a la altura de Curicó. Durante un verano poco común en ese lugar. Habían pasado ya dos años de sequía, los potreros estaban secos y los animales buscaban sombra bajo los robles que cubrían uno de los cerros. El sol no perdonaba. Era primera vez que iba en esa época, definitivamente era la peor. Traté de salir a caminar durante el día, pero siempre un antipático grupo de tábanos rondaba y zumbaba tratando de picar luego de haberse posado en mis pantalones (por alguna razón les atrae el color azul). Se levantaba cuando caminaba el trumao característico de la zona, dejando todo polvoriento. Cuando ya no podía más de sed y mis labios se rasgaban pidiendo agua, llegaba a una de las muchas quebradas por donde usu...

El peón

            Caminando llegó al castillo un campesino. Vestía una camisa vieja, pantalones raídos y unos zapatos que estaban  a punto de perder la suela. Era bajo de estatura y bien proporcionado. Hace una semana había llegado a su cabaña un mensajero real, llamando a todos los hombres a reclutarse para la guerra contra el reino vecino. Y él, viendo que esto podría traerle gloria y bienestar a su familia, partió sin pararse a pensar. Finalmente había llegado. Recién estaba saliendo el sol, iluminando con sus primeros rayos el castillo que no era muy grande, pero era la perfecta fortaleza de gruesas murallas y torres fáciles de defender. Al entrar se dirigió enseguida al cuartel militar. Ahí le dieron el uniforme, una espada y un escudo con el símbolo real. Se sorprendió de ser el único en el lugar. Pero la verdad es que no había de qué sorprenderse. El reino era mínimo. Solo unos pocos podían ser reclutados y la guerra en t...

Los espectros

--> Llevaba poco menos de una hora paseando con mi perro. El paisaje de suaves colinas era muy agradable y el día estaba en su máximo esplendor. Me llamó la atención uno de los cerros que era notablemente más escarpado que los de alrededor, con un discreto pero tupido bosque de robles de gran altura en su parte baja y un pequeño sendero sinuoso que se adentraba en él. Una ráfaga de viento tibio turbó la tranquilidad del bosque, que se estremeció, como suspirando. El perro comenzó a actuar de manera extraña, caminando en círculos con la cabeza gacha y gimiendo. Sin lograr tranquilizarlo lo amarré a uno de los postes del cerco que bordeaba el camino. El cerro despertaba mi curiosidad, era demasiado el contraste que producía con todo lo que había alrededor. Me dirigí hacia él. La quietud era impresionante, ningún ruido perturbaba el silencioso ambiente. Me crucé en el camino con algo que se dirigía al pueblo en sentido contrario. Iba a paso rápido y estuvo cerca de atropellar...

Capítulo I

Un hombre alto, de brazos largos y mirada cansada espera el metro en la estación, con un estuche de cello al hombro. Chirrido de frenos…¡Atención, se inicia el cierre de puertas!...viaje largo…¡la Moneda, próxima estación los Héroes! Escaleras. Rocío del “ventilador”. Paradero. Micro. ¡Bip!. Motores. Bocinas. Frenazos. Curvas. Los dolores de cabeza partían siempre igual. Entra en el sobrio departamento donde vive. No hay decoración. Solo una cama, además del baño y la cocina. Deja el cello en la esquina. Aspirina y a acostarse. No soportaría un evento más en el que tuviera que tocar el Canon de Pachelbel. Era realmente increíble que la gente pidiera lo mismo para todos los matrimonios y funerales. Habiendo tanta música. No es que fueran piezas feas. Era la repetición lo que les había quitado el brillo. Y en el colegio en donde hacía clases, las mismas pompas y circunstancias, los mismos wearethechampions, todas las graduaciones lo mismo. Cansado, cierra los ojos y trata de dormir. ...

El plan de la tarde

-->             Treinta pasos para llegar a la esquina… líneas… no puedo pisar las líneas. Semáforo rojo… cinco… cuatro… tres… dos… uno… cruzar la calle y subir los tres escalones que llevan a la puerta… pañuelo para no tocar la manilla. Baño… abrir jabón nuevo… lavar las manos por diez minutos. Ponerme pijama, acostarme con las sábanas hasta el cuello. Por la mañana debo recoger el diario. Guillermo Agustín Vial Undurraga

Una antena y un japonés

                En la prefectura de Fukushima, en Japón, se encuentra una de las antenas de mayor altura en el mundo, alcanza a llegar a los quinientos ochenta metros de altura. Para alcanzar su punto más alto hay que ascender por tres escaleras a lo largo de la antena: la primera es igual a la de las grúas pluma (protegida por un armazón metálico), la segunda consiste en fierros de poco más de un palmo de largo que salen hacia un solo   lado de la antena, y finalmente, la tercera que es una barra paralela a la antena y afirmada en esta de la que sobresalen hacia los dos lados barras de fierro. Al llegar arriba hay una baliza de seguridad para evitar accidentes con helicópteros o aviones.             Encargado de su mantención se encontraba Hotaru Kiyoshi, un veterano mecánico de profesión. Bajo de estatura, de pelo canoso y alegres rasgos. Llevaba cuarenta años trabajando en la ...

Para qué escribimos

         Me preguntan para qué escribimos; es difícil responder esa pregunta habiendo escrito tan poco. Sin embargo, voy a hacer el intento basándome en los pocos experimentos que he llevado a cabo en el mundo de las letras y en los libros que he leído.           Cuando escribimos es porque queremos crear y sentirnos creadores, hacer lógicas las ideas más absurdas, pensar y hacer pensar; escribimos para hacer el mapa de un mundo creado a partir de  nuestras experiencias e intereses, esconder en él un cofre con pensamientos que antes se escondían en nuestra mente y dar indicaciones para que el lector lo busque, que conozca gente y se haga tanto  de amigos como de enemigos, mostrarle lugares, enseñarle lo que no sabe, hacer que sufra y que disfrute, llevarlo por laberintos y pasadizos secretos, hasta que encuentre, por fin, lo que hemos enterrado. Guillermo Vial