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Mostrando las entradas etiquetadas como Agustín Valenzuela Purcell

Y Decidió Ser

Es curioso. El cuello abrochado de la camisa y la corbata bien anudada es el clásico símbolo de elegancia y auto seguridad, al igual que el primer botón sin abrochar junto con un buen nudo. Desabotonar el cuello, acompañándolo con una corbata un poco mas suelta es imagen de juventud, de relajación, o bien de prototipo adolecente extrovertido, al igual que el primer botón sin abrochar y carente de corbata. Cuello abotonado sin corbata es típico del niño de ocho años, vestido por la madre para asistir a una comida, al igual que del anciano de campo. Corbata suelta, o bien ausencia de ella, junto con el cuello subido y desabrochado refleja rebeldía y desinterés, sin mencionar que quizás ese sea un vampiro. Cuello abotonado y corbata baja o no suficientemente anudada permitiendo visualizar el primer botón, es símbolo de estupidez o simplemente, falta de estética. En fin. Creo que sobra análisis para demostrar que a la hora de vestirnos, hay que hacerlo con sumo cuidado si queremos que el ...

Historia de un Muerto

Un cuerpo ensangrentado y carente de vida adornaba el suelo del departamento. El cuchillo rojizo entre las manos de un sollozante hombre de rodillas junto al cadáver daba a entender lo sucedido sin necesitar palabra alguna. Cuando la policía entró en la habitación, la libertad del sospechoso dio un grito de desesperación sin sonido ni letras, y la  euforia inundó por completo sus ojos. De inmediato,  sujetaron al portador del arma y aprisionaron sus muñecas entre frías y gélidas esposas. Los llantos impedían cualquier intento de articular palabra, mas la mirada indicaba un trozo de papel extendido y manchado que reposaba en el pecho del muerto. Un delantal blanco corrió a investigar la pista. Una carta. Un testimonio del recién asesinado, cuyas palabras, algo tapadas con sangre, gritaban el último mensaje del fallecido. Queridos hermanos, amigos, familia. Querida Mónica: Después de que infinidades de planes macabros recorrieran mi mente con el fin de alejar a Ricardo ...

La Verdad No Sé Escribir Poesía

1) La decepción de un español y un chileno ¿Qué es poesía? Dices mientras clavas En mi pupila tu pupila azul ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? ¿Cuántas veces debo responderte que La poesía me abandonó? Me gustas cuando callas Porque estás como ausente Así no me preguntas Lo que no puedo responderte Sé que la curiosidad Volverá a tus deseos de niña Y volverás a preguntarme... Y mis labios emanarán silencio 2) La muerte de la canción Olvidada canta sola Sin público ni asientos Mientras otra disfrazada Baila, salta y embriaga Escusas no son las cadencias Parece que no hay creación Todo amor toda pasión Ya no tienen ni presencia  Ahora solo es el billete Ese papel tan odiado Anhelado por algunos Rechazado por honrados Todo hoy es un engaño Buscando aprobación Si bien la propia canción Ya le quedan pocos años Yo aún espero de vuelta Esa era de pasiones Donde uñetas, saxo y violines Cantados ...

La Droga de Cobra. Cuento Concurso

Las puertas rechinaban, el sol atacaba la sombra que iba a refugiarse bajo los techos, el silencio reinaba en el Oeste, mientras que dos hombres bebían y bebían whiskey en el Saloon del pueblo. Los revólveres estaban sobre la mesa, junto con los respectivos sombreros. Las viejas cuerdas y las teclas de marfil adornaban la instancia con un agradable murmullo. De vez en cuando un fuerte golpe de los vasos contra la barra exigiendo un relleno, o una camarera a medio vestir recogiendo platos y jarras de cerveza sucias entraban en la escena.  Todos los clientes intentaban ocultar su miedo hacia estos dos hombres. Algunos reían ruidosamente para dar cuenta de que no les interesaba que estuviesen ahí. Otros coqueteaban con la semidesnuda camarera, y otros simplemente bebían hasta caer sobre las mesas redondas del local. El lugar era bastante acogedor a decir verdad. Un fuego caliente ardía encarcelado en la chimenea, sobre la cual se podían apreciar innumerables afiches de un color...

Capítulo 1: Reflejos de Cordura

Un tambaleo y después el que faltaba, hasta dejarlo arriba de la vereda, para luego moverse desenfrenadamente al ritmo de los tambores, con la cara apretada, fingiendo los llantos de la guitarra de Jimmy, acompañados desde el fondo con los gemidos ascendentes de Plant, los cuales revivían en su mente locuras, pasiones, fiestas, mujeres y amores. Recuerdos de juventud... De la preciosa juventud. De los constantes e  inolvidables recitales consumidos por la voz de Cerati, la cual junto con algunas sustancias no lo suficientemente legales, abundantes y sin vergüenzas, producían en el público los placeres más fantásticos. Recuerdos de rebeldía, de libertad. Recuerdos que se esfumaban junto con el último platillazo, seguido del giro de llaves el cual lo traía de vuelta a la realidad. Silencio. Triste y a la vez reconfortante, ya que indicaba el regreso a casa. Un cigarrillo de la caja posada sobre la guantera. Presionar el encendedor. Esperar a que haga click. Rutina diaria. Click...

Siete Perros

Siete perros caminando, todos muy bien vestidos, avanzando en fila india, tan perfectamente, que se llegaba a pensar que el segundo perro pisaba donde mismo lo hacía el primero. Siete perros caminando, todos muy bien vestidos, el primero lucía un smoking de lo mas elegante, un abano entre los dientes, un monóculo frente a su ojo, y un sombrero de copa bastante alto adornando su cabeza. De él dependían todos los otros perros, vestidos casi igual a su líder, con diferencias entre puro o pipa, pingüino o no, y uno por ahí con un bastón entre las garras. Era tal su coordinación al caminar, que si hubiera sonado un Vals, cada paso canino habría correspondido a un tiempo dentro del compás de seis octavos. En el caminar de cada perro, aunque fueran todos lo bastante parecidos para creer que eran idénticos, se notaba una expresión distinta, siete expresiones distintas paseando por ahí, siete perros caminando, todos muy bien vestidos, uno de ellos comiendo sin cesar, de una bolsa de pedigree qu...

El Cuco

- Buenas noches mi niño, duerme bien - dijo la madre apagando la luz y dejando solo al crío. De pronto unos ojos brillantes aparecieron junto al ropero de la habitación, unos ojos inyectados en sangre y terror. En el rostro del chico se dibujó una sonrisa no acorde con sus rasgos, y exclamó. - Por un momento pensé que me ibas a dejar solo. Agustín Valenzuela

Ejercicio, Gustavo Adolfo Becquer

Él daba miedo, miedo y frío, como una estatua o gárgola antigua. Uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre el cuello sucio de la camisa blanca, como un hilo de humo negro que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas oscuras brillaban sus pupilas como dos esmeraldas sujetas en un carbón. [...] La noche empezaba a extender sus sombras, la luna dibujaba  en la superficie de la calle, la niebla se arremolinaba al soplo del aire y los ojos verdes brillaban en la oscuridad como fuegos que corren por el cemento…  “Corre”… “corre”. Estas palabras zumbaban en mis oídos como una orden. “Corre”… Y el hombre misterioso se me acercaba cada vez con mayor velocidad, y parecía amenazador… Peligro. Agustín Valenzuela

Una Pésima Decisión

Todo parecía iluminarse, cada golpe contra la ovalada muralla producía una nueva fisura en su estructura que permitía entrar tenues cabellos de luz. Sabía que era hora de salir, ya era hora de conocer los colores, los olores, poder ver de una vez que era lo que emitía esos sonidos extraños que lograba oír a través de las paredes. De pronto, después de tanto golpeteo, logró romper por completo su envoltorio, y asomar la cabeza para encontrar lo que iba a ser su mundo. Sus plumas aún seguían mojadas, y sus ojos no se acostumbraban del todo a la luz solar. Pero eso se solucionaba con el tiempo, el sabía que no estaba tan mal, ya que los demás polluelos estaban igual que él, e incluso algunos todavía no salían del cascarón. El nuevo mundo era asombroso, todo emanaba vida, todo era color, belleza ¡Todo era inmenso! Y en su mente, él solo pensaba que algún día estaría sobrevolando todas esas majestuosas cumbres llenas de ramas y hojas. Pero faltaba mucho para que ese día llegara. Ahora s...

Para qué escribo

        ¿Hombre que escribe?... No... Creo que no... Aún. Todavía no puedo llamarme a mí mismo de esa manera, ni siquiera he escrito una cantidad suficiente para sentirme un hombre de letras, y creo que existen más que demasiadas hojas en blanco entre ese título y yo. Pero sí, es verdad que una importante parte de mi tiempo es usada para dicha acción: escribir.        El "por qué" escribo, o "para qué" escribo, es una pregunta que al menos para mí, tiene muchas respuestas, pero intentaré resumirlas y sintetizarlas de manera que puedan analizarlas con mayor facilidad. Creo que la explicación más clara es, simplemente, la entretención. Me entretiene escribir. Pero ¿Por qué? dirán algunos. Me entretiene poder dejar registrado en papel todos mis pensamientos, sensaciones y miedos, críticas, rabias, cuentos y razonamientos. Y no son para nadie, y no son para ustedes, y no son para aquellos que buscan llorar por las letras, son simplemente para mí,...