Los niños jugaban y reían. Ella lo hacía sobre un columpio viejo, mientras Él la empujaba suavemente. Se divertían en el patio de la casa donde se desarrollaba la junta de vecinos, deseando que no llegara el momento de lavarse e irse a dormir. Todos los meses, la reunión vecinal enfrentaba también a ambos niños, que aprovechaban este momento para reconciliar sus diferencias. E n un día normal, É l era un niño tímido, que no levantaba los ojos del libro de ejercicios en las clases de matemáticas , o de alguna novela en los recreos. No conversaba con los demás niños, y menos aún con las niñas del colegio. Solo en la junta de vecinos podían Ellos ser compañeros de juegos. Una de esas tantas veces , É l llegó , como siempre o quizás más temprano, a la reunión mensual. Se sentó en uno de los columpios y esperó a que Ella llegara y ocupara el otro. Sin embargo, la reunión transcurrió sin que la joven se dignase aparecer. Seguramente un viaje o una complicación de última hora había...