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Mostrando las entradas etiquetadas como Bernardo Perez

El viajero

Cuerpo de luz radiante Diamante brillante en mar azul Surcas tu océano diurno Dando paso al sol nocturno Hermoso viajero de la tierra Mis días iluminas con tu belleza Hermoso viajero de la tierra Estático movimiento lejos te lleva Escalas calmadamente al zenit A paso lento pero seguro Tobogán te desliza suavemente  A esa lejana línea inalcanzable Golpe potente contra el horizonte Baña el cielo de sangre Agonizando pierdes calor Pero el color ha de seguir danzante Hermoso viajero de la tierra Quizás ya es pan de cada día Pero tu resurrección efímera Aún me sorprende y me da vida

Reencuentro

Contra la ventana choca el viento Que mueve árboles afuera Un pájaro pasa y vuela Mientras desde adentro miro atento Las hojas verdes bailan lento Dos árboles brindan con sus copas Me ven y la ventana tocan Para invitarme a celebrar Me uno y empiezo a cantar Mientras el viento silba y brotan las rosadas

Escribiendo

El rio azul Escurre entre mis dedos Hacia blanco manto de nieve Manco recorro así el cauce Hacia el horizonte, fin de este mundo Que reposa en los hombros de un cuadrúpedo Atlas Mas no más que unos pocos más que yo Seguirán este río hasta su desembocadura Pero es que en este valle No hay delta, sino el omega es estuario

Sala infernal

Sonidos e imágenes Estática televisiva Cabeza sin cuerpo Lejos y perdida Sonidos e imágenes Chirrido de dientes Afuera, la cabeza loca Lejos, jugando con palomas Cuatro líneas negras Marco de la felicidad Cuadro en movimiento De tela vidrial Sonidos e imágenes Timbres suenan Cabeza que vuelve a su lugar Abandono la uniformidad Y entro en la pintura de la felicidad

Noches de invierno

Andar en harapos mojados Zapatos que hablan Y sopa de calcetines Conversando con las tripas Que rugen a cuatro cuartos Sinfonías estruendosas Dando portazos al sueño Asfalto y barro Húmedos y helados Cobijan y acurrucan Noches crudas, infernales Olor a humo, tabaco Alcohol y sobaco Un recuerdo borroso Tras densa niebla, un paisaje hermoso

Día del típico magnate

La noche era fría y su cuerpo lo sentía. Fue a la chimenea, esa que con sus oscuros colores contrastaba con el abrasador fuego que solía ser su único acompañante en noches como esta, puso un poco de papel del diario del día anterior, que no tenía más que tristes noticias en sus grises paginas con tinta negra, ramas y un par de leños oscuros de arrugada corteza que había por ahí. Soplando un poco las pequeñas y rojas brasas que aun quedaban, logró encender el papel y éste a su vez encendió las ramas secas, que con sus llamas pudieron llevar a cabo el dificultoso trabajo de secar y prender esos húmedos troncos. Una vez pasado el frío, sintió como su estómago alegaba el hambre que sentía por medio de un fuerte sonido de tripas y una punzada que lo hizo detenerse un segundo antes de volver en si luego de haber estado unos minutos con la mirada perdida en el fuego, que bailando entregaba su calor reconfortante. Fue a revisar entre lo que tenía y no encontró más que un atún en aceite en...

El Clavadista

Al borde del trampolín y a punto de saltar. El cosquilleo en el estómago y el fuerte instinto me impidieron por un momento realizar mi tan esperado salto. La gente abajo miraba, gritaba aclamando y algunos grababan con sus teléfonos. Finalmente me llene de fuerzas y dí el salto que tanto quería. El resultado fue perfecto, justo el que esperaba. No hubo necesidad de ambulancia.