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Mañana escolar

Despierta la ciudad, la gente sol desayuna
colegio se engalana con ropajes rojos y dorados
toques ladrillosos adornan el establecimiento
el Sol penetra el lugar como un árbol
el colegio el pelo se lava y su rostro refriega

Los auxiliares auxilian el osario escolar
la mugre elevan a su fin y pulen cada rincón
se pasean de un lado a otro preparando el escenario
sacan de sus cuevas escobillones y trapos
calman con sus instrumentos la sed del piso

Los profesores empiezan a llegar
en animales metálicos algunos y otros en círculos
se arreglan su armadura y su penacho lustran
no sea que se ensucie al pelear por el silencio
 cuadernos llevan, espadas en el vientre traen

Los alumnos a llegar empiezan
traen cortes de distintos sabores y ropas congruentes
algunos demorados van otros al son de una sinfonía
camellos algunos otros leones y no faltan los niños

Miguel el común y corriente, atravesó el umbral del yugo
saludo al toqui y también a los caciques
caminó por la celebre vía, a un tiempo libertad a otra esclavitud
saludo al invisible señor de señor salpicando gloriosa agua
llegando al cuarto se encontró con sus compañeros dentro

En la sala los similares fotos e historias intercambiaban
los bardos empezaban a relatar las proesas y hazañas del fin de semana
Miguel al no sentirse parte tomó un libro y a comerlo se puso
grandes teoremas, voces nobles y brillantes personajes del texto salían

Llegó la hora de visitar al de celebre cuerpo de redondos bordes
voces angelicales descendían de lo alto rozando el suelo como un ave
una fila matrimonial en el centro se armó y todos con amor caminaban
una vez que ingirió a la trinidad en piedad se ensalzó
razonó
 tal vez hoy sobreviva.

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