Ayer me desperté y pensé.
Para hacer un poco de espacio
tiré recuerdos y pensamientos
a la basura. Ahí están a salvo:
Hondo cofre de realidades abandonadas,
destino de sueños perdidos arrugados.
Cielo de lo olvidado,
Infierno helado sin fondo.
Ecosistema revuelto de menosprecio,
reciclaje recortado renovable.
Donde fallan las mentes caen las cartas,
en tu buzón infinito de dirección olvidada.
Tanto escarban los hombres en sus memorias,
mientras tu maldición es el nunca poder olvidar.
Enséñame a ser como tú,
tenaz e imperturbable.
¿Cómo soportas la pena
de llevar lo que los demás no soportan?
Porque los hombres son manantiales
de verdades y confusiones y horrores.
Y tú eres el lago donde reposan
sus olvidos, sus fracasos y sus miedos.
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