Nuestro cotidiano
Héroe fue capturado por su típico Enemigo de toda la vida. Como es de costumbre
lo mantuvo vivo ¿Por qué? No lo sabemos, un simple capricho del Villano.
Reunidos ya en la
rocosa guarida subterránea del Antagonista, los dos seres se disponían a hacer
lo que les era de costumbre.
-¿Dónde está la
jaula?- Pregunto el Héroe mientras inspeccionaba la guarida.
-Se encuentra al
frente de la televisión, para que no te aburras en tu larga estadía.- Respondió
el otro.
El Bueno lanzó una
carcajada y dijo:
-Tú sabes muy bien
que no será así, ya conoces este tipo de historias, tú me capturas, mis aliados
vienen, te derrotan y yo salgo vivito y coleando.
El Malvado, luego
de un momento de reflexión, preguntó:
-¿Cómo puedes
estar tan seguro que esta historia será la misma? Puede ser tu final...
Nuestro Héroe tomó
un poco de aire y señaló:
- Mira, solo
fijándome en el entorno te puedo decir que esta historia es la misma que las
otras, es más, me van a salvar más rápido que las otras historias. Tienes un
letrero gigante afuera señalando tu escondite. Si ves la entrada de tu guarida
ni si quiera tiene pestillo, esto es pan comido.
El Malo, señalando
con el dedo la jaula, dijo:
-Si tú lo dices.
El Buen hombre se
sentó en la jaula y suspiró:
-Así será.
Pasaron las horas
y el Valiente se estaba viendo a sí mismo en la televisión, mientras en su
mente cronometraba la llegada de sus amigos.
-¿Demasiado fácil
para tus amigos?- dijo el Enemigo con una enorme sonrisa de oreja a oreja.
-Deben estar
planeando un mega rescate.- Respondió el otro.
Pasaron los días y
el Héroe dejó de verse en las noticias.
-Habrá aparecido
otro villano u otro héroe en la ciudad - Pensó el Bueno.
Pasaron las
semanas y nuestro Protagonista se paseaba libremente por la guarida, además
ayuda en las labores de la casa mientras el Antagonista sale a pasear.
Pasaron los meses
y dentro de la guarida se escuchó un estruendo.
-¡Por fin te he
vencido! Después de tanto tiempo, lo he logrado- Exclamo el Héroe.
El Villano se echó
para atrás y dijo:
-Dios mío, no me
esperaba esa jugada con el caballo, ni menos que hayas usado a tu reina como
carnada... Bien jugado.
Pasaron los años y
el Buen hombre acompañaba encubierto al Despreciado en su visita al médico. El
Malo había caído en una terrible enfermedad y le quedaba poco tiempo. Pasaba el
tiempo leyendo a Borges y Kafka. El otro frecuentaba las farmacias disfrazado
en busca de los remedios para el Enfermo.
Pasaron los siglos
y el Villano en sus últimos minutos de vida le dijo al Héroe:
-Querido Héroe,
has estado esperando por mucho tiempo la llegada de tus salvadores para que te
libres de mí, te has apegado a la historia y esta cambió. Déjame decirte que el
único que te podría haber rescatado de mi eras tú. Pero hoy moriré y conmigo se
va tu oportunidad.
Comentarios
Publicar un comentario