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Una Buena Idea

Algunas veces me pregunto cómo lo hice... creo que es algo normal por lo impresionante que fue, o al menos lo fue para mí. Ahora que lo pienso mejor, no solo algunas veces, sino que muchas veces. Bastante seguido de hecho. Bueno, creo que es algo que no puedo sacar de mi cabeza. O tal vez sí, pero no hoy ni mañana.
No es la mejor forma de empezar mi relato, pero me gusta. Mi historia no es una historia cualquiera, por lo tanto, no puede empezar como tal. Creo que con eso basta, ya se entiende que lo que viene será extraordinario, o para mí lo será. Ni que me interesara agradar a todo el mundo.
Dos párrafos y no he dicho nada. Puede que no me interese agradar a la mayoría, pero aburrir a todos es inaceptable. Desde ahora empezaré con mi historia, asegúrate de estar atento, no querrás perderte de nada.
Todo empezó en el colegio, en un día como todos, ni siquiera me acuerdo de la fecha exacta. Lunes creo que fue, la verdad es que no importa. Lo que sí importa, es que ese día, al salir del colegio me retuvieron en la entrada, yo solo quería irme rápido a mi casa porque estaba cansado y quería dormir (me había quedado estudiando hasta tarde y solo pude cerrar los ojos por un par de horas). Me retuvieron por una estupidez, o eso creí. Alguien había llamado al colegio pidiendo que lo esperara unos veinte minutos para algo "muy importante", pero ese tipejo no sabía que tenía tanto sueño. El portero me dijo que sonaba como alguien de mucho prestigio, como esos que salen en la televisión, y este portero con menos autoridad que yo en mi casa no me dejaba salir del colegio.
Después de esperar una media hora decidí irme. Además, mientras estaba sentado veía cómo pasaban las micros que me podrían haber dejado en mi casa. Al mismo tiempo, la idea de poder estar durmiendo en ese momento si no fuese por eso "tan importante" me volvía loco. Sin pensarlo más levanté mis cosas para irme, pero en ese mismo instante llegó un misterioso personaje. Estaba con un terno negro y anteojos de sol, si lo volviera a ver no lo reconocería, tal vez eso quería, en realidad eso debe ser. Se me acercó y me entregó un sobre, lo que más me impresionó era que venía a mi nombre. Se fue sin decir nada. Tanto misterio y tanta atención hicieron que me sintiera un Alexis Sánchez cualquiera, pero lamentablemente nadie vio mi minuto de fama, o nadie que me importara. Mi asombró aumentó cuando vi el logo del gobierno en una esquina del sobre. Lo abrí y la desilusión llegó a ser divertida, incluso para mí. Solo era una carta para avisarme que al cumplir dieciocho estaría inscrito automáticamente para votar. Nunca sabré por qué llegó al colegio y no a mi casa.
Esa parte de mi historia no es la que importa. Si no hubiera pasado lo del sobre, nada hubiese ocurrido más tarde. Tras la decepción, me subí a la micro para llegar lo antes posible a mi casa. No pasó nada importante en el camino.
Llegué y no había nadie en casa, tampoco en el patio, ni siquiera Zapatilla, mi perro. No le di mayor importancia y fui a acostarme. Como me suele pasar no pude quedarme dormido. Me levanté y como estaba solo y no tenía nada que hacer fui a caminar, cosa que jamás había hecho en mi vida. Fue un paseo agradable y tranquilo. Llegué a una plaza y de mi bolsillo saqué una cajetilla de cigarros, prendí uno y me quedé pensando en nada.
Mientras meditaba sobre la importancia de las iguanas en el mundo, se me acercó una mujer de unos cuarenta años. Jamás la había visto, creo. Esta se veía triste, como si hubiera vendido su alma a precio de costo. Se sentó a mi lado y me contó sus problemas (como buena mujer que era). El más significativo fue el de su hijo, este se encontraba gravemente enfermo y necesitaba ayuda monetaria, ya que ella no tenía los recursos para costear su enfermedad. Recibí un par de indirectas de su parte para que la ayude y como dicen por ahí: "entre broma y broma, la verdad se asoma". Me decidí a ayudar sin comprometerme mucho, pero le dije que haría lo posible, y sí, lo haría. Sin decir más me dio su número escrito en un papel arrugado y se fue.
Estaba solo y no tenía ni idea de cómo podría ayudar, pero debía hacerlo. Me volví a sentar y comencé a pensar en cómo ayudar a esa mujer. Pero en ese momento yo no era más que un estudiante sin mayores complicaciones. Ni siquiera sospechaba la manera de hacerlo. Por otra parte, nunca me había sentido así de importante (excepto por un par de segundos unas horas atrás). Creo que antes de ese día nunca había hecho algo por alguien… Bueno, la verdad es que sí… nadie puede ser tan inútil. Lo que quiero decir es que no solía hacerlo.
Ya en mi casa me dirigí a mi pieza. Después de pensarlo, me di cuenta de que una simple ayuda mía no tenía mayor sentido. Por eso necesitaba hacer algo fuera de lo normal. Fue en ese momento cuando se me ocurrió mi gran idea. Claro que no la diré ahora, el final sería muy aburrido, solo pido paciencia, ya lo sabrás.
Estaba seguro y decidido, tenía que lograrlo. Preparé mi mochila con las cosas necesarias. Estaba saliendo de mi casa para llevar a cabo mi plan maestro, pero se me fue un detalle, mi madre. Me agarraron de una oreja y me fui humillado hasta mi dormitorio. Tuve que esperar todo un día.
Al día siguiente… martes creo que fue, tuve mucho tiempo para afinar detalles, nada podía fallar. Al salir del colegio me fui rápidamente a mi casa. Levanté mis cosas y partí decidido a triunfar.
Hice una lista con varios puntos para hacer dinero fácil, en una semana conseguiría lo suficiente para hacer una colaboración decente. Lo primero fue ir a pedir limosna a la salida de un supermercado, pésima idea, en una hora conseguí $834 pesos, sí, me dieron monedas de $1, fue un completo desastre. Lo segundo era donar sangre, pagan bastante bien, pero me fue peor que con lo de antes. Era para mayores de edad… me faltaban un par de meses, ni que en esos meses uno evolucione como un pokémon de un segundo a otro, de hecho, lo único que creció fue mi pelo. Lo tercero en la lista era contestar encuestas por internet, esa fue buena idea contesté tres y gané $12.000 pesos, el problema es que no encontré otras y tendría que esperar meses. Lo siguiente era vender metales sin uso, estuve bastante rato pidiendo casa por casa, conseguí bastante. Ganaría mucho dinero a este ritmo.
Al día siguiente compré una caja de "Súper 8" y otra de bebidas. Al venderlas hice bastante más. Al otro día compré más cosas. Seguí con este ritmo y al final de la semana hice cerca de $80.000 que se los entregué con mucho gusto a la señora, ella se mostró muy agradecida.
Este suceso cambió mi vida, seguí con estos pequeños trabajos. Después de un mes ya tenía para comprar y vender ropa. Pasaron los años e instalé una compraventa de autos. Varios años después ya tenía bastantes millones ahorrados, pero la señora nunca más me llamó.

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