Un náufrago rescata una botella que
llevaba observando varias horas desde la playa. Llevaba una nota en su
interior. Al leerla, algo familiar veía en aquel trozo de papel. Parecían los
sueños inocentes de un niño. Muchas cosas había olvidado en estos años de soledad, pero
jamás enterraría la idea de que un día quiso ser astronauta.
Por lo menos, quedé tranquilo. Había hecho todo lo que estaba al alcance de mi mano pero igual no se logró lo que quería, lo que queríamos. Me tendré que adecuar al nuevo presente o simplemente tomar el primer vuelo al otro rincón del mundo, esa idea me sedujo más... Agustin Eguiguren
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