¿Para qué escribo? No sabría decir. Escribo porque escribo, porque me gusta, me libera y me deja expresarme como soy, me gusta entregar un mensaje más profundo que la cara superficial que mostramos al mundo, porque cuando tomo el lápiz y me dejo llevar, puedo felizmente decir que ese soy yo y no mi "avatar", porque es la mejor forma de poder hundirme en mí y escaparme de una realidad agobiante, de una rutina que necesita ser despejada por momentos.
Me gusta escribir porque cuando plasmo mis pensamientos en un papel, mezclado con ese olor a tinta que penetra, la hoja doblada de cargar el lápiz, la mano cansada y adolorida, puedo al fin dejar eso para la posteridad, para que cuando ya esté bajo tierra los que se hacen llamar conocidos -y también los desconocidos- vean el lado de uno que no conoce, el lado oculto que cada persona esconde y pocos se atreven a revelar.
No sé por qué escribo y a la vez es una de las cosas que tengo más claras. Una serie de sentimientos contradictorios que lo único que hacen es motivarme a escribir, con esto me despido y espero que este sea un gran año para quienes rellenamos este blog como para quienes lo están leyendo.
Raimundo Lecaros Fernández.
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