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Seco y café.

¿Qué?¿Quieren escuchar mi historia? Ja. Créanme, hasta yo mismo me aburriría contándola.

Soy tan solo un estudiante común y corriente en un buen colegio. Bastante bueno de hecho, el año pasado tuvo un buen promedio en la Prueba de selección universitaria, hubo algunos puntajes nacionales también.Tiene una buena formación católica y...¡ven! Me bastaron solo un par de líneas para volverme una lata. En fin, no me quejo. De lo que si tengo quejas es de tener que estudiar "geografía del norte de Chile". Todo es seco,café y con suerte hay plantas cada 3 kilómetros. Ah, y se me olvidaba. También hay un río, el Loa, el más largo de Chile. Recuerdo, de chico, cuando nos hablaban del gran río Loa. Yo me imaginaba uno de esos grandes ríos europeos donde navegan elegantes veleros. Pero no. Este riachuelo no es más que una acequia. Sí definitivamente eso es lo que es. Una gran acequia, como mucho.

Benjamín Herreros.

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Final

Por lo menos, quedé tranquilo. Había hecho todo lo que estaba al alcance de mi mano pero igual no se logró lo que quería, lo que queríamos. Me tendré que adecuar al nuevo presente o simplemente tomar el primer vuelo al otro rincón del mundo, esa idea me sedujo más... Agustin Eguiguren

Simples receptores

Rostros deprimidos, miradas vacías, ropas tiesas. A pesar de aquel ambiente tétrico, se percibía que alguna vez hubo alegrías. Una mano sudorosa jugaba con un lápiz. Una voz en off llamaba al orden. Un tiempo gritaba por un pasado. El día esclarecía y el corazón se ensombrecía. Los cerebros se endurecieron, todos los ojos miraron a un mismo punto. Los cuerpos se transformaron en máquinas procesadoras. Las reglas estaban claras, no se cuestionaban, era lo sano; o tal vez lo cómodo. Las preguntas que surgieron en aquel salón de clases no fueron nada extraordinarias.

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